21.04.2025
Incluso a la hora de su muerte, Francisco marcó una primera vez en un siglo, al decidir ser sepultado fuera del Vaticano, lejos de las grutas donde descansan los Papas. Ya había marcado un hito al ser elegido, cuando decidió vivir en la Casa de Santa Marta en vez del Palacio Apostólico. Alegó que necesitaba encontrarse con la gente, hablar y sentirse más libre. De igual modo, Bergoglio prefirió ser enterrado en la basílica de Santa María la Mayor, su preferida, en Roma, donde acudía a rezar ante la Virgen al regreso de cada viaje. “El Vaticano es la casa de mi último servicio, no de la eternidad”, dijo y dio instrucciones para su funeral, simplificando el rito que es particularmente largo. Otros Papas están enterrados también en Santa María la Mayor, entre ellos Clemente VIII, Paulo V y San Pío V.
