Fue el único momento en que el presidente argentino se permitió hacer a un lado la solemnidad que acompañó su rostro durante toda la ceremonia, y dejó en claro que la relación que los une a ambos es más que el vínculo protocolar entre dos líderes políticos. Javier Milei tenía un lugar reservado en la primera fila del funeral del papa Francisco, y cuando divisó que apenas detrás suyo estaba Giorgia Meloni, se abrazó con la primera ministra italiana en un gesto emocionado y de congoja.
Después de las críticas que le llovieron por no haber llegado al Vaticano antes de que se cerrara para siempre el féretro con los restos del Papa, Milei arribó puntual a la plaza de San Pedro acompañado por su hermana Karina, el jefe de Gabinete Guillermo Francos -que hace unos días recordó sus días como alumno de Jorge Bergoglio en el Colegio del Salvador-, el canciller Gerardo Werthein, las ministras Sandra Pettovello y Patricia Bullrich, y el portavoz presidencial Manuel Adorni.
La delegación argentina tuvo un lugar especial en la ceremonia dada la nacionalidad de Francisco, y sus integrantes se acomodaron en las dos primeras filas de asientos junto a los presidentes de Italia, Sergio Mattarella, y de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, frente al modesto féretro de madera con los restos mortales del Papa.
Cuando el Presidente se percató de la presencia de Giorgia Meloni -de las figuras internacionales con las que el mandatario argentino tiene más afinidad y mejor sintonía-, inmediatamente se fundió en un abrazo con la primera ministra.
De estricto negro -saco, pantalón, y blusa-, Meloni respondió al abrazo e intercambió algunas pocas palabras con Milei. Enseguida, ambos ocuparon sus lugares para seguir atentamente la ceremonia y los discursos que se pronunciaron.
Culminada esa parte del funeral, y luego de que el féretro con los restos de Francisco fuera trasladado a la basílica de Santa María la Mayor, Milei y Meloni almorzaron juntos en el mediodía romano y repitieron el abrazo.
